• Julia

¿Emoción o hechos?



A Las Marías nos encantan las memorias. Es de las "no ficciones" favoritas que las tres tenemos en común. En una de esas tardes de chácharas cafeinadas, hablábamos sobre esto, y llegamos a la conclusión de que el género nos gusta porque se parece precisamente a un sábado de cháchara profunda.


Para un lector, escribir una memoria es brincar a un momento del pasado, que, si lo recuerda muy bien, es porque significó algo. Y para nosotros los lectores, leer las memorias de otra persona es entrar, con permiso, a la intimidad de alguien que quiere que lo conozcamos. ¿No les parece a ustedes que cada vez que terminan una memoria, una de esas que calan hondo, se echan un amigo al bolsillo? Pues, esa es otra razón por la cual a Las Marías nos gustan las memorias. Porque, con todo y que las tres somos la mar de diferentes, todas valoramos que nos abran el corazón y, sobre todo, que lo hagan con cuidado y dedicación.


Para este sábado laboral, quiero venir a chacharear sobre cuáles son las características de una memoria. ¿Y por qué? Bueno, porque es común que aquí en el Estudio Editorial, Antonia se encuentre algún manuscrito que, aunque tenga intenciones de ser memoria, cruce la raya de la autobiografía. Suponemos que esto se debe a que ambos géneros narran en primera persona sobre su propia vida.


La mejor manera de empezar a identificarlas es con Georges May, y con eso que dice en su obra Mémoirs:


... las memorias son "el relato de lo que se ha visto o entendido, hecho o dicho, mientras que la autobiografía, por el contrario, sería el relato de lo que se ha sido".

Las memorias, entonces, son la interpretación de algo que ocurrió en nuestras vidas, mientras que la autobiografía es la vida misma, los hechos que corresponden a nuestra existencia. Otros rasgos de la memoria, que la diferencian de la autobiografía, serían estos:


Ocurre en un periodo en específico

Contrario a la autobiografía, que deberá cubrir cronológicamente la vida del autor (entiéndase, desde el día en que nace), la memoria se centra en un periodo específico de su vida. Si bien el autor puede ir y venir a través del tiempo, y hacer algún cuento de su niñez, el norte de la memoria nunca será presentar un recorrido completo de su existencia.


Más emoción, menos prolija

Si la memoria se da es porque ocurrió algo en la vida del autor que marcó su vida, así que habrá emoción, subjetividad, pensamientos reflexivos y sentimientos. Una autobiografía, aunque puede que tenga emoción (tampoco es que no la haya), como es una presentación de la vida, pues, deberá ser datallada, precisa y estar sujeta a los hechos.


Puede ser la historia de cualquier persona

La memoria está abierta a la libre comunidad y cualquier persona, reconocida y no reconocida, puede escribirla. De hecho, me atrevo a decir que más que en el autor, la memoria se enfoca en la experiencia que este cuenta. En cuanto a la autobiografía, aunque esto no está escrito en piedra, por lo general son los famosos los que echan mano de este género. En la autobiografía es el autor, como un personaje (real) reconocido, el centro de atención, quien quiere contar de dónde salió, cómo se formó y cómo llegó a donde está. De hecho, es posible que una autobiografía no esté escrita exclusivamente por el autor, sino que este contrate a un ghostwriter para que se encargue de esta tarea.



Así, entonces, podemos concluir que quien escribe una memoria estará en una cháchara casual con su lector, mientras que quien escribe una autobiografía se enfrascará en una conversación llena de detalles, que incluirá el nombre de su mamá, de su papá y de su perrito. Para saber qué quieres escribir como autor, pregúntate qué quieres transmitir a tu lector: ¿emoción o hechos?


¡Feliz sábado!


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