• Antonia

Al patio con la corrección de prueba



Y entonces, Teresa termina el arte final. Es decir, la cubierta y el interior del libro, que resultan en dos documentos en versión PDF. Un rato después, Julia se pone manos a la obra y se encarga de todas las piruetas para que la obra se publique en Amazon, y para que nos llegue un libro de prueba al buzón. Y cuando el cartero lo trae al Estudio Editorial es que entro yo en escena: me voy al patio a hacer la última masacre.


La corrección de prueba es la última intervención que se le hace a un libro antes de llevarlo al mundo. Muchos suelen realizarla en la versión PDF, tal vez para ahorrar dinero y tiempo, pero esto no se recomienda en absoluto. ¿Por qué? Bueno, porque la corrección de prueba, cuando va dirigida a una libro impreso, no corrige solo el texto, sino también el libro como un todo, con sus márgenes, formas y colores. Tener la versión en vivo y a color en nuestras manos, así como la tendrá el lector muy pronto, nos permite ver y estudiar el libro en todas sus partes; abrirlo, medirlo, doblarlo, ver qué tal lucen sus colores... Esto es lo que reduce el riesgo de que este se publique con errores.


Además, la experiencia de lectura en la versión impresa es la mar de diferente. Mucho más cuando ya se ha leído el libro en formato digital. Y mucho más más cuando eres un editor que ya ha masacrado la obra mil veces. No imaginan cuánto descansan mis ojos cuando los aparto de la computadora y me voy al patio, con la versión de prueba en mano, para corregirla. Es como estar adentrándome a ella por primera vez. Y aquí enumero a lo que me dedico tirada en la sombre del primer arbolito que me encuentre:

  • Verifico que la numeración está en orden.

  • Me cercioro de que no se coló ninguna página en blanco y de que las que sí deben estarlo estén en su lugar.

  • Reviso que se hicieron los cambios de la última corrección (para esto necesitaré la versión del manuscrito que contiene las correcciones previas)

  • Corroboro que los elementos gráficos (en caso de que haya alguno) estén donde deben estar y tengan una calidad óptima.

  • Si es necesario, atiendo asuntos de la corrección ortotipográfica.

Y así como menciono las faenas que sí hago en la corrección de prueba, también diré una que no hago: alterar el contenido del libro. A estas alturas, alterar aunque sea lo más mínimo el contenido puede ocasionar que la maquetación se dañe. Por ende, Teresa no me hablará por, al menos, una semana. Su trabajo como maquetadora del interior del libro incluye revisar que todo el texto caiga en su sitio, así que, si yo le digo que mueva así sea un parrafito... Ni les cuento.


Entonces, la corrección de prueba, así como todas las intervenciones que ocurren antes que esta, juega un papel vital en la producción del libro. Es, por decirlo de alguna manera, la última oportunidad de hallar cualquier errata (del demonio) que quiera colarse en la publicación.


Y los dejo por hoy, porque justo me voy a poner a hacer esta corrección, aquí en la sombrita.

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