• Julia

3 lugares en donde Las Marías agarramos inspiración para escribir



Esta mañana nos sentamos en el café y nos pusimos a hablar sobre esos lugares que preferimos para irnos a escribir. Sí, no solo hacemos libros preciosos, sino que también escribimos nuestros asuntos, y, modestia a parte, dicen por ahí que lo hacemos bien.🤓 Luego de la cháchara mañanera y cafeinada, llegamos de nuevo a la conclusión de que solo un ser supremos sabe cómo nos juntamos las tres. Aquí les dejo esos lugares nuestros, para que los hagan suyos.

(Yo) Julia - El café de la esquina

Sí, sé que lo veían venir. Pero, aclaremos algo: prefiero el tradicional “café de la esquina”, no solo por ir a tomar café, que también es importante, sino también por el enchufe y el menú de almuerzo. Necesito ir a un lugar donde esté segura de que ni la computadora ni yo moriremos en muy buen rato (ella por falta de carga y yo por falta de comida), y también donde pueda escuchar a las personas hablar. Y, claro, hablar con ellos. Siempre siempre salgo de allí estrenando historia nueva y amigo nuevo (humano o perruno).

Teresa - El bar de don Juan

Yo me voy a la barrita de la calle Gaviota. Exactamente al último taburete de la derecha, que don Juan ya me tiene reservado. Abro una libretita de viaje que me regaló la Julia, y allí anoto todo lo que veo, todo lo que no, y todo lo que ocurre cuatro cervecitas después. Ah, por lo regular siempre voy a eso de las tres de la tarde, cuando no hay más de dos o tres personas sentadas en los otros taburetes. Un asunto curioso es que rarísima vez alguien me interrumpe. Ha de ser la libreta. Es intimidante, sobre todo cuando la acompañas con una cerveza, y más en la barrita de don Juan.

Antonia - El espacio de coworking

Yo necesito silencio y un escritorio. Por eso de salir de la oficina de Las Marías, y airarla de mi presencia un poco, me hice miembro de un espacio de coworking muy chulo en la Avenida León. Se llama Cocopalmera. Por lo regular siempre está calladito y puedo ir un sábado o domingo a dedicarme a la escritura. (Y luego, inevitablemente, a masacrarla). Me acompañan de vez en cuando varios creativos que también necesitan ponerse un reloj para crear. ¿Que por qué me meto en una oficina de nuevo? Pues, ¿porque a mí me inspiran los escritorios? 🤷

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